En plena canícula de agosto, tras unos días de descanso en mi tierra natal, aprovecho el hallazgo casual de varios catálogos de sus exposiciones para dedicar esta entrada al buen amigo y excelente acuarelista que es Jaume Tarín Serra, catalán de Cornellá de Llobregat (Barcelona,1948). Aunque tuvimos unas trayectorias profesionales bien diferentes, el azar quiso que los dos acabáramos exponiendo en ciudades y galerías similares, en especial por tierras mediterráneas.
Fue precisamente en un pueblo de Castellón, Les Useres, donde vi sus obras en su primera exposición, un conjunto de acuarelas que llamaban poderosamente la atención, tanto por su esmerada elaboración como por la sensibilidad mostrada hacia la luz. Era el año 1988, por estas mismas fechas de agosto, durante las fiestas patronales de dicha población.
Sant Joan de Penyagolosa, 64x82 cm. Los catálogos arriba mencionados correspondían al período 2001-2007, quizás el más activo de su curriculum artístico, con un pico máximo en 2003, en el que llegó a realizar hasta seis exposiciones distintas en otras tantas ciudades y galerías de arte.
Xodos, 69x89 cm.
Rio Arazas, Ordesa (Huesca), 41x56 cm.
Pirineo de Huesca, 65x93 cm.
Como se podrá apreciar, en su obra predominan los paisajes, en alguno de los cuales incluso puede advertirse la influencia del maestro Vicens B. Ballestar, con quien mantuvo una estrecha amistad.
Pero el artista también se desenvuelve cómodamente entre los temas marineros, en los que exhibe una gran seguridad en sus pinceladas, siempre muy descriptivas.
Reflejos, 58x67 cm.
Portuaria el Serrallo, 65x91 cm.
Náutico Alcossebre, 68x97 cm.
Paulatinamente irá cultivando cada vez más el paisaje urbano, siempre sustentado por un absoluto dominio del dibujo, como se hace patente en algunos temas arquitectónicos de singular complejidad, hasta convertirse en un auténtico referente.
Debemos recordar que su campo profesional siempre fue la ilustración y el diseño gráfico, que hasta entonces requería de un especial conocimiento del dibujo, tan necesario para esta clase de temas, tanto vistos en conjunto como en sus detalles, como podrá apreciarse en las siguientes obras.
Fachada Catedral, Tarragona, fragmento.
Plaza de la Virgen, 62x73 cm.
Gran Vía, Madrid, fragmento.
Plaza Mayor, Vila-real, 67x96 cm.

Puente del Mar, 60x88 cm.
Templete P. Ribalta, 63x59 cm.
Plaza de Toros y Estación (Valencia), 62x81 cm.
Plaza Mercado Central, Zaragoza, 51x75 cm.
Mercat de la Boqueria, 55x73 cm.

Mercado Colón (Valencia), 40x59 cm.
Puerta de la Seo, 42x62 cm.
Palacio de la Aljafería, fragmento.
Mercado Central, Valencia, 41x59 cm.
Tales preferencias no son obstáculo para que el artista muestre también su interés, aunque en menor proporción, por la figura humana, por otra parte siempre tan omnipresente en sus temas urbanos.
Dona amb nen, 57x36 cm.
A la sombra del olivo, 49x42 cm,
Pelegrins de les Useres, 69x51 cm.
***
Si tuviéramos que clasificar su lenguaje plástico, creo que debería hacerse dentro del ámbito figurativo, en el apartado del realismo postimpresionista, con algún rasgo expresionista por el vigor de su pincelada, que le aproximan a la gestualidad. Cuando se tiene la suerte de conocer más de cerca al pintor, dichas características admiten otras lecturas.
Ante todo, la indiscutible seguridad del artista. En segundo lugar, la convicción de que el gesto decidido lleva consigo una fuerza añadida, algo inesperado que a menudo se manifiesta a través de la mancha o en lo textural. Un tercer elemento que comparece es cierta sensación de prisa en la ejecución, que incluso podría sugerir cierto grado de estrés, si se tiene en cuenta el intenso ritmo expositivo del artista en determinadas fases de su actividad. En cualquier caso...¡Qué suerte haber podido sentir alguna vez este tipo de estrés!
Barcas y casas blancas, Cadaqués, fragmento.
Marina, fragmento.

Plaza Mayor, Albarracín, 65x93 cm.

Calle de Albarracín, fragmento.
Casino, 85x45 cm.
Templete P. Ribalta, fragmento.
Plaça de sant Joan, fragmento.
Casa Salas (Tarragona), 87x48 cm.
Carrer del Bisbe, 68x43 cm.
Santa Maria del Mar, fragmento.
Esglèsia de la Mercè, fragmento.
Palau de la Música, 84x52 cm.
Casa Batllò, detalle.
Porxos, 58x82 cm.
Pero Jaume es una persona humilde y tranquila que dispone de sus propios mecanismos defensivos frente al estrés.
Aparte de su propio carácter, el acierto en escoger una válvula de escape bien original: su pasión por la observación y estudio de las aves en su entorno natural. Con la inestimable ayuda de su hijo Jordi cultiva su afición, que tiene su propio cauce de expresión en una página-web compartida con otros muchos aficionados, https://www.pajaricos.es, con el apoyo de algunas instituciones oficiales de la ornitología europea.
Basta pronunciar la palabra ferreret o mellerenga para que sus ojos se iluminen de inmediato como los de un niño que, afortunadamente para él, nunca ha dejado de ser.
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