De nuevo,
esta vez por simple casualidad y feliz coincidencia temporal, tengo la
oportunidad de comentar secuencialmente dos modos bien distintos de pintar
acuarelas.
Si
en el anterior post pude hablar sobre Jesús Lozano Saorín, con ocasión de
la reciente concesión de la Medalla de Honor de la AEPE, tengo ahora el grato
placer de dedicar esta nueva entrada a Manel Plana Sicilia, que acaba de
presentar en Sant Feliu de Llobregat, su población natal, la exposición “Personatges”,
una interesante selección de obras que incluyen siempre algún tipo de figura, justificando
su título por un contenido común.
Si son escasos los acuarelistas españoles que desconocen el nombre y la obra de Jesús Lozano, algo muy similar ocurre con las acuarelas de Manel Plana, que durante las últimas décadas ha alcanzado un considerable impacto a nivel estatal, preferentemente entre los ambientes más renovadores, aportando soluciones atrevidas a ciertos problemes de composición o de carácter meramente descriptivo.
Lo ha conseguido gracias
al rigor y seriedad de sus planteamientos, pero también a su espíritu tenaz y a
su laboriosidad.
En los últimos años, tal
vez influido por la mayor proximidad física de su actual residencia con el
monasterio de Montserrat, su actividad se ha vuelto más reflexiva y discreta,
ocupándose en recopilar sus obras, organizarlas adecuadamente y con ellas publicar
sucesivos libros sobre temas monográficos, en los que muestra debilidad por
Sant Feliu, lugar de nacimiento tanto suyo como de Assumpta, su mujer,
que compartió intensamente todos los vericuetos de su trayectoria artística.
Los más recientes son los tres que aparecen en la siguiente foto.
El día de la inauguración el propio pintor nos explicó de forma bien expresiva ciertos aspectos de las obras, añadiendo también algunas anécdotas personales o de tipo local, para cuyo relato siempre ha mostrado una singular habilidad y gracia.
Se hizo énfasis también en las notables dosis de valor necesarias para mostrar determinados aspectos plásticos del tratamiento de las figuras, tanto en rostros como en la propia anatomía corporal. Como era de esperar, detrás de aquella valentía había siempre la enorme experiencia acumulada a lo largo de múltiples sesiones de dibujo y pintura de modelo al natural en talleres del Cercle Artístic.
Aún siendo tal experiencia una condición necesaria para lograrlo, no era suficiente: requería al mismo tiempo aquella valentía de quien se siente bastante empoderado para hacerlo además de este modo, siempre consciente de navegar a contracorriente frente a gustos mayoritarios, lo que estoy convencido le proporcionaba a él un motivo añadido más: el placer de una cierta transgresión, con la posibilidad de conseguir cumplidamente epater les bourgeois.
Con permiso del artista se
adjuntan algunas imágenes del evento y aspectos parciales de las obras
mostradas, en las que no siempre se han podido evitar los reflejos propios de
las obras protegidas con cristal.
Aunque el propio autor no
las considera como lo más representativo de su producción artística
—ciertamente bien diversa en cuanto a temas, pero con un manifiesto predominio
de paisajes, ambientes urbanos, marinas y bodegones— creo que la selección
expuesta tiene la virtualidad de ubicar de modo indiscutible la dicción del
artista dentro del marco expresionista, ya que aún admitiendo un grado notable
de distorsión en las formas, siempre se mantienen dentro del ámbito de lo
figurativo.
Si bien su adscripción
expresionista podía entreverse en algunas obras de su primera época, este
lenguaje fue consolidándose progresivamente con el paso de los años; tal vez
empezaron en sus excelentes naturalezas muertas, siempre tan rotundas que
provocaban gran admiración entre acuarelistas menos atrevidos y más
pusilánimes, entre los que siempre me incluí.
Como era previsible, tales rasgos alcanzaron finalmente a toda su producción, que pese a todo siempre mantuvo cierta preocupación por el volumen, lo que obligaba a no olvidar totalmente los factores relacionados con la luz, gracias a lo cual siempre conservó una notable amabilidad ante los ojos del espectador.
Una
vez conocidos ciertos aspectos del carácter y personalidad del propio Manel
Plana, se está en condiciones de confirmar la estrecha coherencia del artista
con su obra, lo que sin duda alguna constituye un valor añadido: el de la
sinceridad, que a su vez garantiza su autenticidad.
Puede obtenerse más información sobre Manel Plana y su obra desde las redes, instagram, facebook, pinterest, así como también en su propio blog, en el cual aparece a modo de banner un título en rojo que se desplaza hacia la izquierda, que en cierto modo es como un remake de "El grito” de Edward Munch, una de las obras emblemáticas del expresionismo.
https://www.instagram.com/manelplanasicilia/
https://es-es.facebook.com/public/Manuel-Plana

















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